[…] No tenía un período fijo de gobierno, siendo removido a voluntad del rey. Fue en los comienzos el presidente de la Audiencia (Tribunal de Justicia), después fue sólo un cargo decorativo. Dictaba leyes y las hacia cumplir. Era el celoso vigilante de la recaudación de los impuestos, debiendo enviar la quinta parte a España (quinto real), custodio de la religión católica, jefe del ejército y de la flota. Al retirarse debía dejar una memoria a su sucesor y estaba sometido por el Consejo de Indias al Juicio de Residencia sobre el ejercicio de sus funciones. Debía mostrar intachable conducta, no adquirir bienes ni vínculos espirituales, ni casarse en el país. El cargo del virrey del Perú se otorgaba como ascenso después del de México y era el mejor rentado. Durante la etapa virreinal gobernaron en el Perú 40 virreyes. […]

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